Una comisión de alto nivel conformada por la Gobernación del Cauca, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Interior y la Alcaldía de Silva, instaló un puesto de mando unificado para coordinar una urgente misión humanitaria en el oriente del Cauca, para buscar ingresar a la zona de conflicto entre comunidades indígenas Misak y Nasa, permitiendo evacuar a las personas heridas y realizar el levantamiento de los cuerpos de quienes perdieron la vida en los recientes enfrentamientos comunitarios.
A través de un video institucional de Silva, la Seceratria de Gobierno del Cauca, Maribel Perafán, lanzó un vehemente S.O.S. a los líderes de la región para frenar la escalada de violencia de manera inmediata.
“Hacemos un llamado a las autoridades tradicionales para que por favor cesen la violencia. No queremos más violencia, no queremos más muertes”, urgió la funcionaria, visiblemente afectada por la situación.
Las autoridades civiles enfatizaron que el rol de las instituciones del Estado en este momento es de total neutralidad y acompañamiento permanente al mandatario local, con el único fin de evitar nuevas confrontaciones y salvaguardar la vida de la población civil.
Radiografía del conflicto: ¿por qué se enfrentan las comunidades Misak y Nasa?
Detrás de la reciente ola de violencia en el municipio de Silva se esconde una problemática histórica y estructural por el control de la tierra en el oriente caucano, la cual enfrenta a dos de los pueblos indígenas más grandes de la región.
- La disputa por los límites ancestrales: El aumento demográfico de ambas comunidades ha generado una enorme presión sobre el acceso a la tierra. Mientras el pueblo Misak defiende su arraigo e historia mayoritaria en el territorio de Guambía (Silva), comunidades del pueblo Nasa reclaman espacios colindantes necesarios para su propia subsistencia y expansión agrícola.
- Choque de autonomías: Aunque ambos pueblos tienen un historial de lucha compartida frente a los grandes terratenientes, difieren notablemente en sus estructuras organizativas. El pueblo Nasa se articula mayoritariamente bajo el Consejo Regional Indígenas del Cauca (CRIC), mientras que los Misak operan bajo sus propias autoridades tradicionales, lo que a menudo genera roces por definir qué legislación o guardia indígena tiene jurisdicción sobre predios específicos.
- El vacío del estado colombiano: La falta de un saneamiento y delimitación definitiva de los resguardos por parte de la Agencia Nacional de Tierras ha dejado “zonas grises”. Muchos predios comprados o reclamados son disputados simultáneamente por ambos cabildos, lo que termina por detonar enfrentamientos físicos cuando se intentan ocupar.
Los organismos de derechos humanos advierten que, si no se establece una mesa de diálogo profunda que resuelva el fondo de la propiedad de la tierra, las misiones humanitarias temporales solo funcionarán como un paliativo ante un conflicto fratricida que sigue cobrando vidas en el Cauca.
El balance de las víctimas tras los fuertes choques registrados en el sector de La Ensillada zona de páramo entre los territorios de Pitayó y Guambía:
- Víctimas mortales: Se confirma el fallecimiento de Luis Enrique Tunubala Fernández, un reconocido líder y miembro de la autoridad tradicional del pueblo Misak, Consejo Nu Nachak.
- Personas heridas: Entre 5 y 6 personas reportadas inicialmente, incluyendo a cuatro mujeres y un hombre. Las lesiones se produjeron principalmente por agresiones con objetos contundentes (piedras) y otros elementos utilizados durante el intento de la comunidad Misak por retomar el control del predio, el cual se encuentra en disputa tras haber sido adjudicado previamente al pueblo Nasa por la Agencia Nacional de Tierras ANT.
