Durante los últimos cinco días, el corregimiento de Ortega, en el municipio de Cajibío, ha sido escenario de cruentos enfrentamientos entre la Fuerza Pública y grupos armados al margen de la ley, dejando como saldo una menor de edad herida y dos militares lesionados, producto del cruce de disparos y explosiciones, mientras la población civil permanece atrapada e incomunicada en medio de las confrontaciones.

Líderes comunales de la zona denunciaron el uso indiscriminado de drones cargados con bombas por parte de estructuras disidentes de las Farc. Este tipo de ataques terminó impactando directamente a la joven y a los dos efectivos militares en la zona. Debido a la gravedad de las heridas, las tres víctimas tuvieron que ser evacuadas de urgencia hacia la ciudad de Popayán, donde actualmente reciben asistencia médica especializada.

Frente a este complejo escenario, la Secretaria de Gobierno del Cauca, Maribel Perafán, repudió los hechos y advirtió sobre el enorme peligro al que está expuesta la comunidad, detallando que en este corredor operan al menos tres organizaciones ilegales distintas que ejercen un fuerte control e intimidación sobre los pobladores. Asimismo, denunció una flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario, al señalar que los violentos no solo arrojaron explosivos desde el aire sobre áreas habitadas, sino que además utilizaron sedes educativas como escudo para resguardarse.

Para evaluar el impacto real del conflicto y coordinar una respuesta institucional rápida, las autoridades locales convocaron un Comité de Justicia Transicional Extraordinario. La prioridad inmediata es verificar el estado de confinamiento que reporta la comunidad de Ortega, la cual no ha podido movilizarse ni abastecerse por temor a quedar atrapada en medio de las balaceras.

Por ahora, la Gobernación activó los protocolos de contingencia y defensa en el sector, al tiempo que lanzó un angustioso llamado al Gobierno Nacional para que reforce la presencia institucional y garantice la vida de las familias afectadas. La franja territorial que conecta a Cajibío con El Tambo se ha convertido en un punto neurálgico en la disputa Armada, pues sirve de corredor estratégico para frentes como la Jaime Martínez, la Carlos Patiño y el ELN, cuya presencia constante mantiene en zozobra a toda la región.