El municipio de Miranda, Cauca, se unió hoy, 7 de diciembre, a la jornada de “Paz para el Cauca”, una movilización departamental en respuesta a la grave crisis humanitaria y la escalada de violencia en la región. Vestidos de blanco, cientos de ciudadanos se congregaron en el parque Julio Fernández Medina para enviar un mensaje contundente: la vida es sagrada y la paz es un derecho innegociable de todos los habitantes.
La participación fue masiva y contó con la presencia del alcalde Walter Zúñiga Barona, su gabinete, funcionarios municipales, los talentosos músicos de la Escuela de Música, el sacerdote del municipio y una nutrida representación de la comunidad mirandeña. Este acto subrayó una vez más el espíritu solidario, la unión y la notable capacidad de resistencia que caracteriza a este territorio, donde las diferencias se dejan de lado ante un clamor compartido.
La protesta civil no solo buscó llamar la atención sobre la crisis, sino también exaltar la resiliencia comunitaria en medio de la adversidad. Según cifras de organismos no gubernamentales, el Cauca ha sido uno de los departamentos más afectados por la violencia. Solo en el último año, se estima que las acciones violentas, incluidos atentados y enfrentamientos, han provocado el desplazamiento forzado de más de 25.000 personas y han causado daños a la infraestructura en cerca de 30 municipios, evidenciando el impacto directo de la guerra en la vida cotidiana de sus habitantes.
En un gesto simbólico de alto valor, el exalcalde Samuel Londoño Ortega y su familia se unieron al clamor, entregando una réplica de la emblemática Paloma de la Paz del maestro Fernando Botero. Este acto fue interpretado como un mensaje que trasciende lo personal, simbolizando la urgente necesidad de defender la vida, clamar por la libertad de todas las personas secuestradas y abrazar la reconciliación en el territorio.
El alcalde Walter Zúñiga Barona, cerró la jornada con un llamado contundente para que cesen de inmediato los actos violentos. Instó a la ciudadanía y a los actores armados a cuidar la vida y a que todos los caucanos se abracen como hermanos, sin miedos ni rencores, bajo la premisa de que solo la unidad podrá transformar el futuro.
